Esta historia que parte tras restaurarse una nave alienígena estrellada en 1999 junto a su avanzada tecnología, sólo llegó a nuestra pantalla como refrito de tres series libremente interpretadas. No es que “Robotech” fuera esencialmente una mala saga, ni que el guión original de “Super Dimensional Fortress: Macross” estuviera libre de algún que otro momento ridículo, pero “Robotech” estaba orientada a otro tipo de público y se enfocaba más en la acción.

“Macross” podría considerarse la versión nipona de “Battlestar Galactica“, narrada como “Star Wars” cual ópera espacial y equilibrando acción con especial atención al desarrollo social de todos los protagonistas. Compararla con “Galactica” me lleva a recomendarla con reservas, no sólo porque el argumento está ya muy trillado, sino porque en aquellos primeros años 80 se ponía poco cuidado en encuadrar un argumento dentro de lo científicamente creible. Su anticuada animación se encargó a dos estudios diferentes para poder cumplir plazos de entrega, provocando ocasionales escenas de pésima estética. Sí recomendaré la excelente “Macross Frontier“, disfrutable sin haber visto el resto de la saga. Otra opción es ver la película paralela “Macross: Do You Remember Love” y rellenar huecos con el episodio 14 de la serie original, “Global Report“. Por contra, “Macross II: Lovers Again“, no pertenece a la saga, siendo un mal trabajo de otro estudio diferente.

Pero adaptaré la expresión usada por una estimada bloguera describiendo “Mazinger Z” para mostrar lo que “Macross” puede ofrecer. No es un heróico robot gigante (apenas está articulada), pero a lo largo de la serie, de su accidentado uso inicial de tecnología apenas comprendida y crudamente parcheada, la SDF-1 “Macross” simboliza la entrega, la tenacidad, la reconciliación con el enemigo, el poder de la canción, el coraje, el amor y, en definitiva, todo aquello por lo que la humanidad merece ser salvada. La serie tuvo tanto éxito que tras su final previsto en el episodio 27, fue extendida otros prescindibles 9 más.

La serie original cuenta además con otro gran protagonista, el VF-1 “Valkyrie”, diseñado por el ingeniero mecánico Shoji Kawamori. Aunque el “Valkyrie” no siempre obedeciera la física newtoniana, contaba con numerosas toberas y verniers que deberían otorgarle una posibilidad realista de moverse en el espacio. La calidad de su diseño era superior a cualquier transformable de la época, como evidencia que el AutobotJetfire” fuera un “Valkyrie” repintado que hacía parecer malos juguetes al resto de la gama de “Transformers“. El VF-1 “Valkyrie” permanece hoy día como una maqueta de coleccionista capaz de inspirar el sueño de volar a toda una nueva generación.