Me resulta tremendamente provocador y divertido desorientar y saca de sus esquemas a cualquiera que se limita a conocerme de pasada. De hecho actúa como un filtro. Muy efectivo y muy satisfactorio, dicho sea de paso. Me libra de tostones insoportables, mejor que un insecticida.
No hace mucho publiqué por aquí un test, uno que decía que era frío y pretendía que todo el mundo lo fuera… con un solo punto porcentual de diferencia con todo lo contrario. Iba seguido de un test que decía que inspiraba paz y confianza y luego otro que decía que tenía personalidad de montaña rusa, lo que, sobra decir, ni inspira paz ni confianza. Los ordené con premeditado cinismo.
No se trata de, como presumo a veces con guasa malamente contenida, ser “géminis”. Me parece genial la gente que se acepta a sí misma, yo mismo me digo “me quiero/ me gusto” sin mirarme al espejo siquiera. Pero me resulta incomprensible y aburrido que eso se tome como excusa para no cambiar jamás. Yo no me contenté con ser callado e introspectivo, quise ser más.
La verdadera razón de que a alguien pueda parecerle yo raro es precisamente ésta: el raro eres tú. No se trata de ser falso ni de tener doble, triple o cuádruple personalidad. Se trata de adaptarse a la situación y/ o de decidir cómo quieres ser con alguien, sin perjuicio de mostrarte de otra forma si así lo deseas. De no limitarte a las casillas “Yo alegre/ Yo triste/ Yo depre/ Yo enfadado” que meramente maquillan tu forma de ser con una mueca. Un conocido lo denomina “reinventarse a uno mismo”, así que no creo que sea nada del otro mundo.
Se trata de que no importa a cuantos rones me invites: jamás te mostraré otra forma de comportarme si no te lo ganas. Como humano, fallo y me equivoco, y a veces muestro otros aspectos… pero son del mismo rol. Poseo más. Muchos más.
P.D.: Si te sientes aludido/a, no va por tí. No, de veras, recuerda que aunque me hayas dicho “raro”, tú sí que me conoces otras formas de ser. Si no es así, me temo que tampoco estaba pensando específicamente en tí, seas quien seas y hayas llegado aquí del modo que sea. No, da igual que me tengas igualmente por raro o incluso me lo hayas dicho en persona: no llevo la cuenta de cuanta gente me lo dice.
P.D.(2): Mi yo empático, cuando se antepone a mi yo autista, regala detalles de cuando en cuando. No pide nada a cambio… más allá de en mi interior. Pero como humano, se siente muy feliz cuando se lo reconocen públicamente. Sí, tú sí puedes sentirte aludida por esta postdata. Gracias.



